La noticia y por qué importa
El ensayo fase III FIND, publicado el 29 de julio de 2026 en Journal of Clinical Oncology, aporta evidencia aleatorizada de que el ADN tumoral circulante (ctDNA) puede pasar de ser un biomarcador principalmente pronóstico a convertirse en una herramienta para modificar activamente la vigilancia después de la cirugía del cáncer colorrectal no metastásico.
En 584 pacientes incluidos en el análisis modificado por intención de tratar, una estrategia de vigilancia dinámica basada en ctDNA metilado más que duplicó la proporción de pacientes con recurrencia que recibieron tratamiento metastásico con intención curativa: 48,1% frente a 23,6% con vigilancia convencional basada en tomografía computarizada. El riesgo relativo fue 2,03 (IC95% 1,19–3,57; p=0,008), una diferencia absoluta de 24,4 puntos porcentuales.
La estrategia no redujo todavía la incidencia global de recaída: 18,0% en el grupo guiado por ctDNA frente a 18,6% con seguimiento convencional (HR 1,02; IC95% 0,70–1,49; p=0,919). Su efecto fue distinto: detectar la recaída antes permitió encontrar una mayor proporción de enfermedad metastásica en una situación anatómica potencialmente resecable.
La mediana hasta la confirmación clínica de la recurrencia fue 9,5 meses con vigilancia guiada por ctDNA frente a 13,4 meses con TC, una ventaja de 3,9 meses (p<0,001). Entre las recaídas confinadas al hígado o los pulmones, la resección con intención curativa fue posible en 42,3% frente a 18,2% (p=0,002).
El resultado es clínicamente relevante, pero todavía no demuestra que el ctDNA prolongue la supervivencia. El propio artículo señala que se necesita un seguimiento más prolongado para determinar si esta mayor oportunidad de tratamiento curativo se traduce en una mejora de la supervivencia libre de enfermedad o de la supervivencia global.
El estudio, tratamiento o avance en profundidad
FIND (NCT05904665) fue un ensayo prospectivo, multicéntrico, aleatorizado y fase III realizado en seis centros académicos de China. Se evaluaron adultos con cáncer colorrectal estadio I–III sometidos a resección R0 y sin metástasis detectables antes de la cirugía. Entre mayo de 2023 y julio de 2024 se cribaron 795 pacientes y 728 fueron aleatorizados; después de las exclusiones protocolarias, 289 pacientes del grupo guiado por ctDNA y 295 del grupo control formaron la población modificada por intención de tratar.
La estrategia experimental no sustituyó completamente a la vigilancia radiológica. Los pacientes recibieron el seguimiento convencional, pero además se realizaron determinaciones seriadas de ctDNA mediante un ensayo de metilación. Las muestras se obtuvieron antes de la cirugía, dentro del primer mes posterior y posteriormente cada tres meses durante dos años.
El algoritmo era dinámico. Si el ctDNA se hacía positivo, se activaba inmediatamente una TC con contraste de tórax, abdomen y pelvis. Si no se confirmaba una metástasis, se intensificaba la vigilancia radiológica y se repetía el ctDNA. Cuando se obtenían dos resultados consecutivos negativos, la frecuencia de las imágenes volvía al esquema estándar.
Este diseño intenta solucionar una limitación de la vigilancia convencional: la TC identifica la enfermedad cuando ya existe una lesión anatómicamente visible, mientras que el ctDNA puede señalar la presencia de enfermedad residual microscópica antes de que alcance un tamaño detectable por imagen.
La plataforma utilizada en FIND fue un ensayo de PCR cuantitativa de metilación multimarcador, diseñado para detectar ADN tumoral circulante con una fracción tumoral analítica de hasta 0,01%. Los autores eligieron alteraciones de metilación asociadas al cáncer porque pueden aparecer de forma temprana durante la carcinogénesis, presentan elevada especificidad tisular y permanecen relativamente estables en plasma.
El objetivo primario no fue simplemente demostrar que el ctDNA detecta antes la recaída. Fue determinar la proporción de pacientes con recurrencia radiológicamente confirmada que podían recibir tratamiento metastásico con intención curativa. Entre los objetivos secundarios se incluyeron el tiempo hasta la recurrencia clínica, la comparación entre supervivencia libre de enfermedad basada en ctDNA y la basada en imagen, supervivencia global a tres y cinco años y resultados comunicados por los pacientes.
El estudio fue liderado por Shaobo Mo, MD, PhD, y Junjie Peng, MD, PhD, junto con investigadores de centros académicos chinos. Junjie Peng figura como autor correspondiente y está vinculado al Shanghai Cancer Center y Fudan University. El estudio recibió apoyo de la National Natural Science Foundation of China, la Science and Technology Commission of Shanghai Municipality y el National Science and Technology Major Project.
Los resultados y su significado clínico
Con una mediana de seguimiento de 23,3 meses, el resultado primario favoreció claramente a la estrategia guiada por ctDNA. Entre los pacientes que presentaron recurrencia, 25 de 52 del grupo experimental, 48,1%, recibieron tratamiento metastásico con intención curativa, frente a 13 de 55, 23,6%, en el grupo control. El riesgo relativo fue 2,03 (IC95% 1,19–3,57; p=0,008).
Un riesgo relativo de 2,03 significa que la probabilidad de recibir una intervención con intención curativa después de la recaída fue aproximadamente el doble con la vigilancia guiada por ctDNA. La diferencia absoluta de 24,4 puntos porcentuales equivale a aproximadamente 24 pacientes adicionales por cada 100 pacientes con recurrencia que podrían acceder a una estrategia potencialmente curativa bajo el protocolo de FIND.
La recurrencia clínica apareció antes en el grupo guiado por ctDNA: 9,5 frente a 13,4 meses, con una ventaja mediana de 3,9 meses (p<0,001). Entre quienes finalmente recayeron, el ctDNA precedió a la confirmación radiológica hasta dos meses en 36% de los casos, hasta cuatro meses en 56% y hasta ocho meses en 81%.
En las recurrencias limitadas al hígado o pulmón, la resección con intención curativa fue 42,3% con vigilancia guiada por ctDNA frente a 18,2% con seguimiento convencional (p=0,002). Los pacientes identificados mediante ctDNA presentaron además una anatomía metastásica más favorable: 75,0% tenía tres lesiones o menos frente a 28,6% del control (p=0,005); las lesiones de hasta 3 cm fueron 90,0% frente a 57,1% (p=0,033); y la enfermedad unilobar fue 80,0% frente a 28,6% (p=0,002).
El rendimiento longitudinal del ctDNA también fue superior al CEA para predecir recurrencia: sensibilidad 84,1% frente a 35,7% y especificidad 91,4% frente a 94,0%. En análisis multivariable, la positividad del ctDNA fue un predictor independiente de recurrencia más potente que el CEA, con HR 11,4 (IC95% 5,27–24,4; p<0,001) frente a HR 3,7 (IC95% 1,5–9,2; p=0,004).
El estado molecular después de la quimioterapia adyuvante también tuvo fuerte valor pronóstico. La positividad persistente se asoció con peor supervivencia libre de recurrencia frente a la conversión de positivo a negativo, HR 6,7 (IC95% 2,1–21,0; p=0,001). Los pacientes que pasaron de negativo a positivo después de la quimioterapia tuvieron un riesgo de recaída muy superior frente a quienes permanecieron negativos, HR 34,7 (IC95% 8,6–139,9; p<0,001).
Pero la incidencia global de recurrencia fue prácticamente idéntica: 18,0% frente a 18,6%, HR 1,02 (IC95% 0,70–1,49; p=0,919). Esto es coherente con la finalidad del estudio: la vigilancia no evita necesariamente que aparezca una recaída, sino que intenta encontrarla cuando todavía existe una posibilidad mayor de tratamiento curativo.
Por ello, FIND demuestra una mejora en la oportunidad terapéutica y en la detección precoz, pero no demuestra todavía curación ni prolongación de la supervivencia. Los análisis de supervivencia a tres y cinco años siguen en maduración.
Seguridad, limitaciones y qué debemos interpretar con cautela
La intervención es una estrategia de vigilancia y no un fármaco, por lo que los riesgos son principalmente diagnósticos y asistenciales. Un resultado falso positivo puede provocar TC adicionales, ansiedad y procedimientos innecesarios; un falso negativo puede retrasar una intervención potencialmente curativa.
La sensibilidad longitudinal de ctDNA fue 84,1% y la especificidad 91,4%. Por tanto, la prueba no detectó todas las recurrencias y no toda positividad equivalió a metástasis demostrada. En FIND, un resultado positivo activaba una TC inmediata para confirmar la recaída antes de modificar el tratamiento.
Otra limitación es la plataforma específica utilizada. FIND evaluó un ensayo de metilación de ctDNA y sus resultados no pueden extrapolarse automáticamente a todas las plataformas de secuenciación o a ensayos basados en mutaciones. El momento de extracción, los umbrales de positividad y la frecuencia de medición también pueden modificar el rendimiento.
La mediana de seguimiento de 23,3 meses todavía es corta para determinar el efecto sobre supervivencia global en cáncer colorrectal. La ausencia actual de un beneficio demostrado en OS debe considerarse una incertidumbre pendiente, no evidencia de que el beneficio sea nulo.
El estudio también se realizó en seis centros académicos de China. La implementación en otros sistemas sanitarios requerirá validar el rendimiento de la prueba, la disponibilidad de laboratorios, el acceso rápido a imagen y la capacidad de los equipos multidisciplinarios para ofrecer cirugía o ablación cuando una recaída sea potencialmente curable.
Finalmente, detectar antes una metástasis no garantiza que tratarla antes prolongue la vida. El artículo reconoce esta limitación y destaca que estudios previos de vigilancia intensificada no siempre han traducido una detección más temprana en supervivencia superior. El verdadero desenlace de FIND será saber si el aumento de tratamiento con intención curativa modifica RFS y OS.
Qué viene ahora
El próximo paso será completar el seguimiento para determinar si la mayor proporción de tratamiento con intención curativa se traduce en una mejora de supervivencia libre de enfermedad y supervivencia global. Esta será la evidencia que determine si FIND representa un cambio de paradigma o principalmente una mejora de la eficiencia de vigilancia.
También será necesario definir qué pacientes obtienen mayor beneficio. Los análisis exploratorios sugieren consistencia en edad, sexo, estadio, localización y subtipos moleculares, con señales particularmente favorables en cáncer rectal, estadio III, adenocarcinoma y tumores MMR proficientes. Estas observaciones necesitan validación independiente.
La integración de ctDNA con CEA e imagen será otro punto de desarrollo. FIND no plantea eliminar la TC, sino usar el biomarcador para decidir cuándo intensificarla. Esto podría transformar la vigilancia desde un calendario fijo hacia un modelo adaptado al riesgo molecular individual.
La economía sanitaria también será importante. El ctDNA seriado añade costes de laboratorio, pero podría compensarlos si reduce procedimientos innecesarios y aumenta la proporción de pacientes que pueden recibir tratamientos locales potencialmente curativos. FIND todavía no ofrece un análisis económico definitivo.
Desde la perspectiva de la medicina de precisión, el principal avance es conceptual y clínico: un biomarcador molecular dinámico puede modificar el momento de la imagen y, con ello, la posibilidad de intervenir sobre una recurrencia todavía limitada. La pregunta definitiva no es si el ctDNA detecta antes el cáncer —FIND aporta evidencia convincente de que puede hacerlo—, sino si esa anticipación cambia la supervivencia de los pacientes.
Para ONKOS, FIND es un resultado de alto interés porque demuestra en fase III que la vigilancia basada en ctDNA puede duplicar aproximadamente la proporción de pacientes con recurrencia que reciben tratamiento con intención curativa. La diferencia fue 48,1% frente a 23,6%, RR 2,03, mientras que la recurrencia apareció 3,9 meses antes y las metástasis hepáticas o pulmonares fueron detectadas en condiciones anatómicas más favorables para resección. El resultado todavía no permite afirmar una mejora de supervivencia, pero marca un paso importante desde el uso del ctDNA como marcador pronóstico hacia su utilización como herramienta para tomar decisiones clínicas dinámicas después de la cirugía.
Referencias
Mo S, Zhou C, Ma M, Luo W, Li Y, Lu P, Tang P, Li Y, Ma X, Hu X, Cheng C, Yang J, Zhuo C, Jian J, Yu C, Ding J, Xiong C, Jiang F, Mu R, Lu Z, Yu J, Jin S, Luan J, Li X, Cai S, Zou H, Li Y, Li Q, Liu F, Ding C, Peng J, et al. “Dynamic Circulating Tumor DNA Methylation Monitoring Guiding Postoperative Surveillance in Nonmetastatic Colorectal Cancer: A Prospective, Randomized, Phase III FIND Trial.” Journal of Clinical Oncology. Publicado en línea el 29 de julio de 2026. DOI: 10.1200/JCO-25-03009. PMID: 42525894.
ClinicalTrials.gov. FIND, NCT05904665. Ensayo prospectivo, multicéntrico, aleatorizado y fase III de vigilancia posoperatoria guiada por ctDNA frente a seguimiento estándar basado en TC.
Journal of Clinical Oncology. Publicación original y protocolo del FIND trial, con resultados de la población modificada por intención de tratar y análisis de ctDNA, CEA, recurrencia y tratamiento metastásico con intención curativa.
