La noticia y por qué importa
Los resultados del fase III MajesTEC-9 aportan una señal contundente de que los anticuerpos biespecíficos dirigidos contra BCMA pueden trasladarse hacia las primeras recaídas del mieloma múltiple, en lugar de reservarse para pacientes con enfermedad mucho más pretratada. El ensayo comparó teclistamab, un anticuerpo biespecífico BCMA×CD3 que redirige células T contra las células plasmáticas malignas, con dos opciones de tratamiento estándar elegidas por el investigador: pomalidomida, bortezomib y dexametasona (PVd) o carfilzomib y dexametasona (Kd).
En 593 pacientes con mieloma múltiple en recaída o refractario que habían recibido entre una y tres líneas previas, teclistamab redujo 71% el riesgo de progresión o muerte: HR 0,29 (IC95% 0,23–0,38; p<0,001). A 18 meses, la supervivencia libre de progresión estimada fue 69,8% con teclistamab frente a 26,9% con PVd/Kd. La supervivencia global también mejoró significativamente, con HR para muerte de 0,60 (IC95% 0,43–0,83; p=0,002) y una supervivencia global estimada a 18 meses de 79,2% frente a 68,6%.
La profundidad de respuesta fue igualmente diferente: 65,9% de los pacientes tratados con teclistamab alcanzaron respuesta completa o mejor frente a 16,8% con PVd/Kd (p<0,001). El efecto se mantuvo en subgrupos relevantes, incluidos pacientes refractarios a lenalidomida y a anticuerpos anti-CD38. El resultado es importante porque aproximadamente 85% de la población era refractaria a anti-CD38, 80% a lenalidomida y 92% al tratamiento inmediatamente anterior.
El avance debe interpretarse junto a una advertencia importante. El beneficio se obtuvo con una toxicidad infecciosa considerable: las infecciones de grado 3 o 4 ocurrieron en 41,6% con teclistamab frente a 29,0% con PVd/Kd. El síndrome de liberación de citocinas apareció en 66,0%, aunque fue predominantemente de grado 1–2, y el síndrome de neurotoxicidad asociado a células efectoras inmunitarias (ICANS) ocurrió en 4,1%.
El estudio, tratamiento o avance en profundidad
MajesTEC-9 (NCT05572515) fue un ensayo fase III, aleatorizado, abierto y multicéntrico realizado en 162 centros de 24 países. Incluyó adultos con mieloma múltiple en recaída o refractario que habían recibido una, dos o tres líneas previas de tratamiento, incluyendo un anticuerpo monoclonal anti-CD38 y lenalidomida, y cuya enfermedad había progresado o no respondido al régimen más reciente.
Los 593 pacientes fueron asignados 1:1 a teclistamab (296) o a la elección del investigador de PVd o Kd (297). La mediana de edad fue de 70 años y la mediana de líneas previas fue dos. El 85% era refractario a anti-CD38, 80% a lenalidomida y 92% al tratamiento inmediatamente anterior. Esto sitúa el estudio en una población con resistencia acumulada, aunque todavía no tan avanzada como la de los primeros estudios de teclistamab.
Teclistamab es un anticuerpo biespecífico que reconoce simultáneamente el antígeno de maduración de células B (BCMA) en las células plasmáticas malignas y CD3 en los linfocitos T. El medicamento actúa como un puente inmunológico: aproxima la célula T a la célula tumoral y activa la maquinaria citotóxica de la célula T para destruirla. Es una estrategia diferente de los inhibidores del proteasoma, los inmunomoduladores y los anticuerpos anti-CD38, y comparte la lógica de los T-cell engagers que están transformando el tratamiento del mieloma.
El régimen de teclistamab utilizó una fase inicial de escalada de dosis para reducir el riesgo de toxicidad asociada con la activación inmunitaria, seguida de administración semanal y posteriormente cada dos o cuatro semanas según la respuesta. En los ciclos iniciales se administraron dos dosis de escalada antes de la dosis completa de 1,5 mg/kg. Desde el ciclo 3, los pacientes podían pasar a 3 mg/kg cada dos semanas o cada cuatro semanas dependiendo de la respuesta, y desde el ciclo 7 la administración podía ser cada cuatro semanas.
El objetivo primario fue supervivencia libre de progresión evaluada por un comité independiente. Los objetivos secundarios incluyeron supervivencia global, respuesta completa o mejor y seguridad. El estudio fue patrocinado por Johnson & Johnson/Janssen.
Los resultados fueron publicados en The New England Journal of Medicine por Cyrille Touzeau, Roberto Mina, Hang Quach, Vania Hungria, Divaya Bhutani y colaboradores, con Ola Landgren como autor senior, bajo el grupo de investigadores MajesTEC-9. El artículo fue publicado en línea el 29 de mayo de 2026 y posteriormente apareció en el volumen 395 de NEJM.
La biología de BCMA es central para entender el interés del enfoque. BCMA se expresa de manera predominante en células plasmáticas maduras y células plasmáticas malignas, lo que proporciona una diana relativamente restringida para una terapia que recluta linfocitos T. El éxito de teclistamab en líneas posteriores había demostrado que el mecanismo puede producir respuestas profundas; MajesTEC-9 pregunta si utilizarlo antes puede mejorar resultados antes de que la enfermedad acumule todavía más mecanismos de resistencia.
Los resultados y su significado clínico
Con una mediana de seguimiento de 17,3 meses, teclistamab produjo una reducción de 71% en el riesgo de progresión o muerte frente a PVd/Kd. El HR fue 0,29 (IC95% 0,23–0,38; p<0,001). La mediana de PFS no se había alcanzado con teclistamab frente a 8,2 meses con el tratamiento elegido por el investigador. A 18 meses, 69,8% de los pacientes seguía libre de progresión frente a 26,9% en el grupo control.
La magnitud del efecto fue consistente en todos los subgrupos preespecificados. Entre los pacientes refractarios a anti-CD38, el beneficio se mantuvo, al igual que entre quienes eran refractarios a lenalidomida. Esto es clínicamente importante porque esas dos clases forman parte del tratamiento habitual de las líneas iniciales y la resistencia a ambas limita las opciones posteriores.
La respuesta tumoral fue mucho más profunda con teclistamab. La proporción de pacientes que alcanzó respuesta completa o mejor fue 65,9% frente a 16,8%, con una odds ratio de 10,42 (IC95% 6,89–15,76; p<0,0001). La duración mediana de respuesta no se había alcanzado con teclistamab, mientras que fue 13,4 meses con PVd/Kd. La tasa estimada de pacientes que mantenían la respuesta a 18 meses fue 80,6% frente a 40,1%.
La supervivencia global añade un dato particularmente relevante. El HR para muerte fue 0,60 (IC95% 0,43–0,83; p=0,002). La supervivencia global estimada a 18 meses fue 79,2% con teclistamab y 68,6% con PVd/Kd. La mediana de supervivencia global todavía no se había alcanzado en ninguno de los grupos.
El beneficio en OS merece atención porque parte del grupo control recibió terapias posteriores muy activas. De los 174 pacientes del brazo PVd/Kd que recibieron una línea posterior al momento del corte, 68,4% recibió posteriormente un anticuerpo biespecífico o una terapia CAR-T. Es decir, la diferencia de supervivencia apareció pese a que muchos pacientes del control pudieron acceder después a terapias dirigidas a BCMA u otras estrategias celulares. Esto no elimina el posible efecto de las terapias posteriores, pero hace clínicamente relevante que el tratamiento temprano con teclistamab mantuviera una ventaja.
Desde la perspectiva de la secuencia terapéutica, el resultado plantea un cambio conceptual. Hasta ahora, los biespecíficos BCMA×CD3 se han utilizado sobre todo después de múltiples líneas. MajesTEC-9 demuestra que un biespecífico puede ser eficaz en una población de recaída más temprana y que ese uso se acompaña no solo de respuestas profundas, sino de una mejora significativa de PFS y OS frente a regímenes convencionales.
Sin embargo, el ensayo no demuestra que teclistamab sea superior a todas las terapias posibles en segunda línea. El comparador fue PVd o Kd, no una estrategia CAR-T ni todas las combinaciones modernas basadas en anticuerpos biespecíficos. La elección del tratamiento de comparación refleja opciones disponibles y el diseño del ensayo, pero la posición exacta de teclistamab frente a otras terapias celulares y biespecíficas seguirá siendo una cuestión de secuencia terapéutica.
Seguridad, limitaciones y qué debemos interpretar con cautela
La toxicidad infecciosa es el principal contrapeso al beneficio. Los acontecimientos adversos de grado 3 o 4 ocurrieron en 84,9% de los pacientes tratados con teclistamab frente a 76,3% con PVd/Kd. Los acontecimientos de grado 5 fueron 6,5% y 3,5%, respectivamente. La diferencia debe interpretarse considerando que la duración mediana del tratamiento fue casi el doble con teclistamab: 13,1 frente a 7,0 meses.
Las infecciones de grado 3 o 4 ocurrieron en 41,6% con teclistamab frente a 29,0% con PVd/Kd. La inmunosupresión asociada a la eliminación de células plasmáticas y la alteración de la inmunidad humoral es una preocupación conocida de las terapias dirigidas a BCMA. El protocolo recomendó profilaxis antimicrobiana y reposición de inmunoglobulinas, medidas que forman parte del manejo moderno de estos tratamientos.
El síndrome de liberación de citocinas ocurrió en 66,0% de los pacientes con teclistamab, pero fue principalmente de grado 1 o 2: 48,8% grado 1 y 16,5% grado 2. ICANS apareció en 4,1%, también predominantemente de grados bajos. La escalada inicial de dosis y la monitorización permiten reducir y manejar estos eventos, pero siguen siendo una característica relevante del tratamiento.
La principal limitación metodológica es que el ensayo fue abierto. Aunque el objetivo primario de PFS fue evaluado por un comité independiente, el conocimiento del tratamiento puede influir en decisiones clínicas y manejo de toxicidad. Otra limitación es la naturaleza del comparador: PVd y Kd son opciones válidas, pero el estudio no compara directamente teclistamab con CAR-T, otros biespecíficos o combinaciones modernas de anticuerpos.
La población también está definida por haber recibido anti-CD38 y lenalidomida. Por tanto, no se puede trasladar el resultado a pacientes recién diagnosticados ni a personas que no han recibido esas clases. El resultado indica que teclistamab puede funcionar después de una exposición temprana y resistencia a tratamientos importantes, no que deba utilizarse en todas las etapas del mieloma.
Finalmente, la duración del seguimiento todavía es relativamente corta para una enfermedad crónica y recurrente. Aunque OS ya muestra una diferencia significativa, será necesario seguir a los pacientes para conocer la durabilidad de la ventaja, la aparición de resistencias y el impacto de las terapias posteriores.
Qué viene ahora
El resultado de MajesTEC-9 refuerza una tendencia general del mieloma: las terapias inmunológicas altamente activas están desplazándose hacia líneas más tempranas. La cuestión ahora será determinar qué pacientes deben recibir un biespecífico, una terapia CAR-T, una combinación de anticuerpos o un régimen convencional y en qué secuencia.
Un punto central será la gestión de infecciones e hipogammaglobulinemia. A medida que los biespecíficos se utilicen más temprano, los pacientes estarán expuestos durante más tiempo a la pérdida de células plasmáticas normales y a alteraciones de la inmunidad humoral. La profilaxis, la vacunación, la monitorización de inmunoglobulinas y el uso selectivo de reemplazo de inmunoglobulina serán componentes importantes del tratamiento real.
También será necesario estudiar si la administración cada cuatro semanas puede mantener el beneficio con menor carga de visitas. El diseño de MajesTEC-9 ya incorpora intervalos más largos en pacientes con respuesta, una estrategia que podría facilitar la integración del tratamiento en la práctica.
Para ONKOS, MajesTEC-9 es relevante porque muestra que un anticuerpo biespecífico BCMA×CD3 puede pasar de ser una herramienta de rescate en mieloma muy pretratado a una estrategia eficaz desde la primera o segunda recaída. La reducción del 71% en el riesgo de progresión o muerte y del 40% en el riesgo de muerte es clínicamente contundente, y la profundidad de respuesta supera ampliamente al comparador. Pero el avance también obliga a reconocer el precio biológico de la estrategia: infecciones graves frecuentes, CRS y necesidad de una infraestructura de manejo inmunológico. El futuro del mieloma no dependerá solo de qué tratamiento sea más potente, sino de cómo secuenciar estas terapias inmunológicas para maximizar supervivencia y minimizar inmunosupresión acumulada.
Referencias
Touzeau C, Mina R, Quach H, Hungria V, Bhutani D, Chen W, Kumar S, Chaulagain CP, Dimopoulos MA, Bahlis NJ, Maral S, van de Donk NWCJ, Schmidt Filho J, Saja K, Teipel R, Ando M, Roeloffzen W, Annibali O, Augustson B, Botta C, Delforge M, Bourgeois E, Buda G, Hus M, Perrot A, Preis M, Beksac M, Pour L, Farmer S, Nunes M, Oriol A, Melchardt T, Hu Y, Flogegård M, Wang D, Pei L, Wroblewski S, Ariës I, Quijano Cardé NA, Perova T, de Jager T, Yeh TM, Vanquickelberghe V, Shah P, Chastain K, Kobos R, Carson R, Landgren O; MajesTEC-9 Trial Investigators. “Teclistamab in Multiple Myeloma with One to Three Previous Lines of Therapy.” New England Journal of Medicine. Publicado en línea el 29 de mayo de 2026; 395:440–453. DOI: 10.1056/NEJMoa2603870.
ClinicalTrials.gov. MajesTEC-9, NCT05572515. Ensayo fase III aleatorizado de teclistamab frente a PVd o Kd en mieloma múltiple en recaída/refractario tras 1–3 líneas previas, incluyendo lenalidomida y un anticuerpo anti-CD38.
American Society of Clinical Oncology. Mina R, Touzeau C, Hungria V, et al. “MajesTEC-9: A phase 3 randomized study of teclistamab monotherapy vs investigator’s choice of PVd/Kd.” Journal of Clinical Oncology. 2026;44(16_suppl):7507. DOI: 10.1200/JCO.2026.44.16_suppl.7507.
The ASCO Post. “Teclistamab Improves Progression-Free and Overall Survival in Previously Treated Multiple Myeloma.” 10 de agosto de 2026.
Johnson & Johnson. “New TECVAYLI data demonstrates superior progression-free and overall survival as early as first relapse in multiple myeloma.” 29 de mayo de 2026.
La evidencia procede de un ensayo fase III aleatorizado. El beneficio en PFS y OS es estadísticamente significativo, pero la toxicidad infecciosa es considerable y el lugar definitivo de teclistamab frente a CAR-T y otros biespecíficos requiere estudios de secuencia y comparaciones adicionales.
